Gastos en vivienda

Gastos a cargo del inquilino
Los gastos de agua, luz, gas y teléfono corresponden al arrendatario. En caso de que el propietario o el antiguo inquilino hayan dado de baja alguno de los servicios básicos deberá pagar los gastos derivados de daros nuevamente de alta. Si ya están dados de alta sólo tiene que cambiar el titular.

Si se ha pactado por escrito, los gastos de la comunidad de propietarios y de los tributos sobre la vivienda (IBI, basura, etc.) también corresponden al arrendatario.

El inquilino también tiene que pagar el impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados (transmisión patrimonial onerosa).

Impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados

¿Qué es la fianza?

De acuerdo con la Ley de Arrendamientos Urbanos, es obligatorio depositar una fianza en el Incasòl.
En el momento de firmar un contrato de alquiler, el inquilino debe depositar una fianza en metálico equivalente a un mes de renta, que le será devuelta al finalizar el contrato, excepto si hay incumplimiento de alguna cláusula del contrato. Durante los primeros cinco años del contrato no se actualiza la fianza.
Esta fianza es un importe equivalente a:

La renta de un mes si la vivienda se considera domicilio habitual.
La renta de dos meses en el caso de una vivienda para otro uso.
La fianza sirve para responder, una vez finalizado el contrato, de cualquier daño o desperfecto causado a la vivienda oa su contenido. Si este no es el caso, la fianza debe ser vuelta a la persona arrendataria cuando abandone la vivienda.

Durante los tres primeros años de contrato, el arrendador no podrá cobrar cantidad al arrendatario en concepto de obras.

El arrendador tiene la obligación de hacer todas las reparaciones necesarias para conservar la vivienda en condiciones de habitabilidad, excepto en el caso de que el deterioro sea imputable al arrendatario. Entonces el arrendatario estaría obligado a pagar los desperfectos o averías provocadas por su negligencia.

El inquilino tiene la obligación de soportar las obras de mejora que decida hacer el propietario si estas obras no se pueden aplazar hasta el fin del contrato. Sin embargo, el inquilino tiene la opción de escoger entre la rescisión del contrato y, por tanto, dejar la vivienda, o una disminución de la renta con una indemnización por las molestias ocasionadas.

Si es el inquilino quien quiere hacer obras de mejora, es necesario el consentimiento por escrito del propietario (que podrá aumentar la renta), salvo si se trata de adaptarlo a las necesidades de personas minusválidas. Estas obras y las pequeñas reparaciones debidas al desgaste diario de la vivienda también corresponden al arrendatario.

Ejecutar obras no autorizadas es causa de desahucio.
Si en el momento de alquilar una vivienda considere la conveniencia de hacer obras, es necesario que quede establecido en el contrato de alquiler.

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