Plancha tus pantalones como profesional

Ya no se trata solo de un acabado bonito, sino de un conocimiento que puede sacarte de un aprieto. Así, saber planchar se ha convertido en una tarea que deberías aprender si necesitas usar una prenda y se te olvidó llevarla a la tintorería. También puede representar una reducción en tus gastos si lo haces tú mismo. Incluso, si ves un pantalón que te gusta y quieres comprarlo, no hay excusa, pues con estos trucos para planchar pantalones no solo podrás tenerlos. Ahora, los mantendrás con el tiempo y los lucirás de manera impecable.

Lo primero que debes tener es un centro de planchado que proporcione buena cantidad de vapor a una temperatura regulada. De esa manera, podrás alisar prendas de distintos materiales por los cambios de grados calóricos que puedes realizar. Este es el tipo de plancha más cómodo para manejar porque no pesa mucho; sin embargo, una plancha normal también podrá funcionar. Mientras planchas, ten cuidado con el material de la superficie, ya que puede calentarse más rápido y si no es de calidad no mantendrá bien el calor.

Ten en cuenta conocer las especificaciones del pantalón para saber exactamente qué trato darle y cómo cuidarlo. La etiqueta incluirá cómo es el lavado y el planchado. Si se trata de un tejido grueso como el jean soportará altas temperaturas, mientras que si se trata de lino o algodón el máximo son 210 grados. Las prendas que menos resistirán, solo hasta los 160 grados, son las de seda o lana.

Seguidamente, al planchar la prenda considera todos sus detalles, pues eso es lo que marcará la diferencia entre un planchado normal y uno que parece de tintorería. Para lo cual, te recomendamos tener paciencia o al menos algo de tiempo para hacer un buen trabajo. Haz lo mismo con las arrugas para que la tela tenga un alisado impecable.

Respecto a otros detalles, evita planchar en una superficie que no esté debidamente preparada para que planches la ropa. Si no está lo suficientemente estable, limpia o acolchada puede ocasionarte un accidente o dañar el pantalón. Por ello, consigue una tabla de planchar con buen soporte y altura ajustable. Así, te será más sencillo alisar por la correcta postura y adecuada extensión de la tela. Esta, obviamente, debe estar limpia y sin manchas para que la apariencia quede pulcra.

Cómo planchar

Sabiendo todo esto, es momento de empezar a planchar. Para ello, consigue un rociador de agua para esparcir cada vez que encuentres una arruga grande o difícil de alisar. Toma los pantalones y colócalos al revés. Lo más sencillo es pasar de la parte inferior hacia la superior. Cuando llegues a los bolsillos, asegúrate de pasar la plancha por las bolsas, pero con cuidado.

Sigue subiendo hasta llegar a la cintura y la pretina. Estas son las partes más exigentes por el grueso de la tela. En consecuencia, mueve el pantalón hasta un borde de la tabla para que el frente quede en contacto con la superficie y presiona suavemente. De esta manera quedará lisa en poco tiempo. Igualmente, recuerda no dejar la plancha mucho tiempo para no manchar la prenda y evitar pasarla por las partes metálicas. Si quieres un mejor resultado para las perneras, alisa cada una por separado y ármate de paciencia.

Sin embargo, el reto más grande será marcar la raya del pantalón. Una vez planchadas por separado, toma una pernera y alinea el extremo con la entrepierna para que quede justa y con una división en la mitad. Pasa la plancha suavemente y con mano firme. Haz lo mismo con la otra y consigue una apariencia elegante. Solo resta esperar que el pantalón se enfríe para que puedas ponértelo.

 

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